Acabo de darme cuenta que cuando más triste estoy, es justamente, cuando me quedo en completa soledad. Nada más que el silencio y mí propio ser. ¿Será que no puedo aguantarme lo suficiente? ¿Será que dependo de la presencia ajena? ¿Será que le temo a la soledad, pero aún, me temo a mí misma?
Llega la noche, las luces se van apagando con el acompañamiento del silencio y por supuesto, la soledad.
Y ahí es cuando un dolor comienza a brotar dentro mío. Un dolor indescriptible y altamente insoportable.
Me cuesta respirar y tan sólo, puedo llorar hasta ahogarme en mis propias lágrimas. ¿Cómo pasó todo ésto?
Comienzan a brotar pensamientos del pasado por mí aturdida mente... y no puedo encontrar la salida. Tan sólo siento la necesidad de dormir por siempre, o hasta que alguien pueda venir a ayudarme... porque definitivamente sola no puedo. Cuando en realidad, debería ser al revés, ya que la salvación debería encontrarla dentro mío. ¿Pero por qué razón no puedo hacerlo? de seguro está ahí, más clara que nunca, pero yo misma me impido verla.
Desde siempre sentí la necesidad de buscar ayuda en los demás y de sumirme por completo en ellos. Nunca en mí. Siempre intenté alejar de mí cuerpo -lo cual es imposible- y reforzar ese vacío en otras personas.
Ahora estoy sola... y me siento vacía. No tengo a nadie que me ayude. Nunca tuve a nadie que me ayude.
No debería buscar la ayuda en los demás. Lo entiendo, pero no quiero no hacerlo.
Al final de todo, lo que más necesitamos es amor. El amor es la única cura. El amor es lo que más necesito en estos momentos. Amor propio.
Siento que me pudro por dentro. Lo puedo ver, lo puedo percibir. Algo no funciona bien y ese algo me llevará muy lejos de este lugar.
Mis entrañas se sienten tan sufridas, mi corazón tan agitado y mi ser tan oscuro.
Cierro las ventanas, cierro las persianas y me tapo entre frazadas para mirar el techo a oscuras durante horas, hasta que mis cansados ojos se cierren, para obligarme a quedarme despierta.
No quiero dormir. No pienso hacerlo.
¿Hacia dónde terminaré dirigiéndome el día en que mis pies ya no reciban estímulos de mi propio cerebro? ¿En dónde me esconderé cuando mi propio ser comience a carcomer por completo cada parte de mí cuerpo físico? ¿Cuándo me liberaré por completo de mi esclavitud auto-impuesta? ¿Cuánto tiempo más tendré que esperar para poder amar...? ¿Y qué si dejo de sentir? ¿Y qué si nunca lo hice en realidad?
Temo morir por dentro. Temo terminar siendo otro ser perdido en el mundo que vaga por avenidas transitadas sin saber hacia donde va su vida. Temo no tener la fuerza suficiente como para hacer de mí vida lo que quiera. Temo que me lleven hacia donde ellos quieren. Temo de mí misma.
Y me pregunto si cuando esté dos metros bajo tierra alguien sería capaz de amarme y hacerme inmortal en sus recuerdos. Me pregunto si alguien anhelará mí persona. Me pregunto tantas cosas que parecen no tener sentido por el simple hecho de no recibir respuesta alguna.
Pero ya estoy cansada. Cansada de gritarle al viento cosas que con él se llevará. Cansada de guardar lo más importante dentro de mí ser, para que luego se pudra en el silencio. Y peor aún: estoy cansada de mí misma.
Estoy cansada de querer causarme daño constantemente. Indirecta o directamente.
¿Cuántos pasos más tendré que dar para llegar a quererme y respetarme como "ser"? ¿Cuánto más tendré que esperar para ser en un mundo dónde nadie es, donde todos simplemente fueron?
Fueron... y son parte del pasado. Hoy forman parte de sus sueños rotos, de sus falsas esperanzas e idealizaciones erróneas. Hoy forman parte de la nada misma, la cual es tapada por grandes vacíos emocionales, grandes deudas, falsos estímulos, falso conocimiento del ser, falsos sueños y metas... ¿En éso terminaré convirtiéndome, acaso? ¿Terminaré enganchada en una relación tóxica para no quedarme sola? ¿Terminaré cayendo en el eterno sed de ambición? ¿Terminaré deseando llenar mis bolsillos de papel insignificante para terminar pudriéndome cada vez más y más?
Creo que es un error creer que el estado de descomposición comienza cuando uno deja el mundo terrenal. En muchos casos, estamos más podridos que un cadáver lleno de gusanos. Formamos parte de la sociedad podrida, donde todos se dirigen hacia el mismo lugar. Un lugar con olor nauseabundo que sale de nuestro alma dolida. Pudrimos nuestros sueños, nuestro amor, nuestra vida, nuestra mente. Y nos escondemos detrás del olvido, pretendiendo que nada pasó, pretendiendo que nada fue ni nada será, cuando podría ser durante la eternidad y purificarnos por siempre.
Pero es tan fácil estancarse y dejar de fluir. Es tan fácil perderse entre el agua podrida y sumergirse por completo en el conformismo hasta ahogarse y dejar de sentir.
¿Por qué se es tan difícil comenzar a caminar? ¿A qué le tememos puntualmente...?
Si hay algo a lo que realmente le temo en ésta vida, es al morir estando en vida.